"La Madre
Maravillas irradió en la Iglesia de su tiempo una lozana manifestación
del amor de Dios, fruto de su entrega total a Cristo. Si el amor es la
razón de ser del cristiano y da contenido eficiente a la vida, la
eficacia apostólica de una vida consagrada a la contemplación
está en proporción directa con el grado de unión
que tenga con Cristo
por el amor"
(Monseñor Don
Francisco-José, obispo de Getafe)
|